viernes, 31 de agosto de 2007

Para conocerme mejor

Hoy no tengo muchas ganas de escribir, no tengo tiempo tampoco para pensar mucho. Voy a ir a recoger a mi hija para llevársela a mi madre, que acaba de llegar de vacaciones, así que me apunto al meme que ha puesto Mariale en su blog. Así me conoceréis un poco mejor.

Si fuera palabra sería: Fuego

Si fuera número sería: el siete

Si fuera una hora sería: La de la sobremesa, con su cafetito y una buena conversación

Si fuera bebida sería: orujo de miel... muy dulce, pero fuerte

Si fuera animal sería: Probablemente un lobo o algún felino grande como el tigre... no sé.

Si fuera algo de la casa sería: El sofá

Si fuera un invento sería: La escritura

Si fuera una carrera profesional sería: Ingeniería del comportamiento

Si fuera una canción cual sería: Padre de Patxi Andión

"Eres como la mar: bueno de frente,
peligroso en día gris, duro y valiente;
llevas en la cabeza brisas ligeras,
temporal que aún contiene tu compañera.
Eres como el cantar de un campesino,
que al cantar va labrando nuestro camino.
Eres como un dolor mal repartido,
que se volvió canción y no quejido.
Eres como la voz que expende el aire;

eres como un poema de Miguel Hernández;
y presumes de ser puro paisano,
de haber sido y de ser republicano.
Compañero del sol, fiel compañero,
nunca te preocupó en nada ser el primero;
eres como el sudor: callado y quieto,
y nunca abriste el cajón de tu propio respeto.
Y no quisiste jamás salvarte solo,
porque no hay salvación - decías - si no es con todos.
No sabes de venganzas ni de desquites.
Gorrión que cantó siempre, aún sin alpiste.
Eres como la sangre, eres el aire,
la mar, la barca, el remo y el navegante;

timonel de mi alma, más que nadie…
y aún eres muchas cosas más que me callo y me callan… Padre"

Si fuera una parte del cuerpo sería: Las manos

Si fuera flor sería: Por el olor sería el Jazmín, que me encanta... pero mejor la Flor de la
Canela, en versión de Chabuca Granda

Si fuera dibujo animado sería: Taz, seguramente... el diablo de Tasmania... más que nada por lo travieso y lo brutico.

Si fuera una película sería:Un hombre tranquilo o Cyrano de Berguerac

Si fuera una fruta sería: El plátano, sin dudarlo... jejejejje...

Si fuera un recuerdo sería: El que queda de un buen sueño después de la siesta

Si fuera un insecto sería: Una hormiga toro soldado

Si fuera color sería: Rojo, por supuesto

Si fuera un sentimiento sería: El deseo... la pasión sexual, el hormigueo en el estómago de antes de volcar nuestro deseo en cuerpo ajeno

Si fuera un defecto cual sería: La envidia

Si fuera un sentido sería: Olfato.

Si fuera una fecha sería: El día que más yo mismo he sido: cuando nació mi hija

Si fuera un juego infantil sería: Corre que te pillo... jajajajajaj... versión Rosendo Mercado

Si fuera un instrumento musical sería: Una armónica

Si fuera una figura geométrica sería: una pirámide

Si fuera un idioma sería: Japonés seguramente

Si fuera un país cual sería: España, camisa blanca de mi esperanza...

Si fuera uno de los 7 pecados capitales sería: Lujuria???

Si fuera un día de la semana sería: Un domingo perezoso

Si fuera una prenda de vestir sería: Jajajajajaja... Un tanga de esos de hilo dental... Por afición, más que nada

Si fuera una comida sería: Alubias pintas con arroz, como las hacía mi abuela, con un trocito de espinazo de vaca y una pastilla de chocolate

Si fuera una frase sería: Para que todos los hombres fueran iguales habría que cortarlos al nivel del más bajo (Shoppenhauer)

Si fuera un libro sería: El juego de Ender

Si fuera una actriz sería: Rosario Dawson... me tiene enamorado esa chica

Si fuera un actor sería: El mejor del mundo: José Ferrer

Si fuera una WEB sería: Google... ¿Se nota mi afán de enseñar y aprender?

Si fuera una fantasía sexual sería: Algún juego de dominación, con cuerdas, antifaz y toda esa parafernalia.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Violencia y lenguaje



Tenemos, por desgracia, un idioma que no ayuda en los asuntos del amor. El nuestro es un idioma hecho para la guerra, derivado del latín vulgar que usaban los soldados eméritos que llegaban a nuestras tierras en busca de su recompensa por años de servicio en las Legiones. Un pequeño trozo de tierra en un país fértil y tranquilo. De ahí que sea el nuestro un vocabulario rico en insultos, descalificaciones y vituperios varios. Es agresivo en su sonido y más en su ejercicio, rico en sonidos fricativos, oclusivos y palatales, que parecen más gruñidos salvajes que elementos de comunicación.

Con estos mimbres no es extraño que hagamos los cestos que hacemos... si ya nuestro lenguaje es violento y agresivo, resulta difícil darle el sentido necesario para trocar aquellos rezongos en el reflejo de unos sentimientos que pretenden emocionar a nuestras parejas. Muy difícil, de verdad. A mí, al menos, me resulta complicado expresar emociones y sentimientos con las simples palabras, así que suelo recurrir al gesto, al sonido de una caricia o al sabor de un beso para ayudarme.

Pero imaginad que a la vez que tratamos de expresar nuestro amor por otra persona, tuviéramos la imperiosa necesidad de hacerle llegar también nuestra frustración, nuestros miedos, nuestras carencias y nuestra inseguridad. Es entonces cuando el origen castrense de nuestro idioma nos juega malas pasadas... y si encima nosotros mismos no andamos muy sobrados de personalidad, de seguridad en uno mismo o de seguridad en el amor que nos profesa la otra persona, es cuando nuestro animal interior se desborda y tendemos a pasar de la palabra a los hechos.

Pero no me gusta ser paternalista en este tema. La bofetada que inicia el camino de la violencia no tiene su origen sólo en nuestros fracasos o en la inoportunidad de nuestra lengua. Imagino que este tema, que da de comer a tantos expertos en psicología, sociología y antropología de nuestro país no puede tener un origen y un trasfondo tan simple como este. Ha de haber algo más en nuestra cultura que impulsa a creer a tanto necio que es superior a su pareja... o todo lo contrario... que es lo que me parece a mí, al menos. La mal llamada violencia de género ha de tener su germen en actitudes y costumbres mucho más complejas que lo que yo puedo imaginar. Porque lo cierto es que no imagino cómo se puede llegar a ésas situaciones. Ya he comentado en más de una ocasión que no entiendo el abuso en ninguna de sus maneras. No me cabe en la cabeza idea alguna que me impulse a hacer daño a las personas que aprecio. Así que no puedo entender su origen ni lo que pasa por la cabeza al animal que levanta la mano a su compañera o a sus hijos.

Pero sí puedo animaros a reflexionar sobre la violencia que ejercemos con nuestro lenguaje. Yo intento por todos los medios a mi alcance desterrar de mi cabeza expresiones como: “MI mujer”, “MI hija”, “MI amiga”... Porque aunque el lenguaje no ayude, sé positivamente que esos pronombres, de la clase “posesivos” (que fea palabra cuando se trata de nombrar a seres humanos) no hacen sino alimentar nuestro egoísmo y hacernos creer que, efectivamente, tenemos más derechos sobre otro ser humano que el de compartir con él nuestra vida o nuestra compañía.

Hace poco, una amiga reflexionaba sobre el abandono en el que se sentía cuando vio como un amigo (imagino que muy especial) separaba su vida de la de ella. Gema, que es muy, pero que muy inteligente, colegía que no hay violencia mayor que obligar a otra persona a hacer lo que en realidad no desea. Ánimo para ella, que con su inteligencia ha sabido encontrar el camino del verdadero amor, sin violencias y con ambos miembros en libertad. Con esa actitud y esa clarividencia es como realmente se llega a ser feliz.



martes, 28 de agosto de 2007

Parada técnica

Que no. Que no me he marchado, no estoy de vacaciones y no me olvido de ninguno de vosotros; palabra. Lo que sucede es que mi esposa tenía una semanita de vacaciones... y claro, después de todo un año de trabajar la pobrecilla, merece que la dedique todo mi tiempo sin distracciones. Así que para hacer de buen marido he renunciado a las dos horas diarias que suelo dedicar a escribir un poco para estar con ella haciéndole mimos y esas cosas que hacemos los viejos... jejejejje...

Eso sí... no he dejado de visitaros cada día para leeros. Total, entre bajar el correo, leerlo, y leeros a vosotros he ocupado el límite máximo permitido de uso del portátil. Que esa es otra: Estas minivacaciones de la jefa me han enseñado que tenemos un grave problema en casa. Se puede compartir todo; hasta lo más íntimo sin problemas, pero el tiempo de acceso a internet no... Caa uno tiene sus amistades, sus correos y sus sites que visitar, y eso no se puede hacer simultáneamente con una sola máquina. Así que me sacrificaré una semana más y tengo intención de poner en marcha un antiguo PC que tenía medio olvidado en un rincón, sin pila en la BIOS ni nada, y le pondré a punto para poder conectarme. Pero para ello tengo que dedicarle el tiempo necesario para la recuperación de los datos que guardaba en su disco duro y la instalación y configuración de Ubuntu, el sistema operativo que pienso implementar, ya que me está dando muchas más alegría que el famoso XP... y ni que decir tiene que no pienso ni probar el Windows Vista...

Para que no os olvidéis de mí, os voy a dejar con una de las mejores voces que he tenido el gusto de escuchar en mi vida. Tan buena que será de los pocos a los que da gusto escuchar versionando temas de Nino Bravo. Una voz que me enamoró y me atrapó desde un festival de la OTI hace ya muchos muchos años. Lástima que sea poco conocido lejos de su Puerto Rico natal. Señoras y señores, con gusto les presento al divino Danny Rivera: uno de mis cantantes favoritos.

Para quien tenga dudas es el más jovencito:



Aquí hace poco, como siempre, haciendo colaboraciones. Preguntad alrededor del caribe por este gran cantante... veréis como aparece en cualquier colaboración en que se le requiera.



Lástima... con tan buenas canciones como él tiene. Con su genial forma de interpretar las versiones de otros... y no he podido encontrar ninguna de sus interpretaciones magistrales... os dejo con una de sus versiones más famosas, pero también a dúo... tendríais que escucharle cantando "Soy como quiero ser"

jueves, 16 de agosto de 2007

Padre e hijo

Después de haber publicado el post anterior, me he encontrado estas dos interpretaciones magistrales. Tratando de establecer las diferencias entre ambas voces junto a mi mujer, he tenido la santa paciencia de poner ambas versiones simultáneamente para observar las diferencias. Si Flórez no es la reencarnación de Kraus, al menos debería ser su hijo, tan semejantes son incluso sus timbres de voz, salvando las naturales diferencias entre vibratos, claro. Ponedlas a la vez y dejad que se os ponga la piel de gallina:




La blogosfera está de vacaciones

Todo el mundo anda de vacaciones. O bien están de descanso veraniego, o al otro lado del ecuador, de descanso... ¿invernal? Yo qué sé... El caso es que se ha ralentizado sobremanera la publicación de post en este mundillo. Hasta yo mismo me encuentro vago a más no poder. Hoy ni siquiera tenía ganas de publicar nada. No tengo claro si es por el calorazo que está haciendo o por el resfriado que me he pillado por dormir con el culo al aire... que ya se sabe que de los cuarenta para arriba...
En fin, que como hace mucho que no pongo ópera en el blog, voy a postear algo del peruano Juan Diego Flórez que sé que le gusta mucho a la doña. Hay que ver cómo ha mejorado este hombre en muy pocos años... si no parece el mismo.




Compárese con esta otra versión a dúo en directo... y eso que el sonido es un desastre:





Para los que no tengan un oído tan fino como el mío, sugiero que se compare a este pedazo de tenor con el modelo a seguir: El excelentísimo señor (y le doy éste título porque me sale del alma) Don Alfredo Kraus; estudioso donde los haya habido de la técnica del canto y espejo en que todo tenor profesional debería mirarse en alguna ocasión. Aquí en una de sus canciones más conocidas:





A Juan Diego no le queda mucho para alcanzarlo y eso que aún no ha acabado su madurez vocal:






Busque, compare, y si encuentra algo mejor... cómprelo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Del MOPU y la vejez

Uno de los síntomas más claros de que estamos envejeciendo es, seguramente, la resistencia a aceptar la utilidad de nuevos inventos. Aún recuerdo con una sonrisa el maletón que solía arrastrar conmigo para poder hablar con los clientes en los inicios de la telefonía móvil; y, una vez reducido su tamaño, el orgullo con el que lucía mis primeros teléfonos celulares. Mi padre, reticente donde los haya a caer en nuevas modas, comentaba con sorna que aquello era una “chorrada” y que nadie le vería con un móvil en la mano hasta después de muerto. Por suerte, el aún vive; y más tarde hubo de aceptar la utilidad de estos teléfonos cuando le explicamos, sin lugar a dudas las ventajas que le reportaría llevarlo encima.

Pues a mí me pasa lo mismo con el GPS. Me parece, además de un peligro claro para la conducción, una chorrada de tomo y lomo. Me explico: entiendo su utilidad para aquellos que no tengan ni pajolera idea de dónde les lleva el coche; para aquellos que, como cuenta la leyenda, no se paran a pedir indicaciones ni cuando se ven perdidos en medio de la selva amazónica; para aquellas familias en que el coche se convierte en cada viaje en un maremagnum vocinglero, y en el que tienes que estar más pendiente de que el niño no vomite, o de subir y bajar el aire acondicionado, que de el desvío que has de tomar para llegar al apartamento playero. Pero para mí... como que va a ser que no...

En primer lugar, llevo al lado un copiloto cuya habilidad con el mapa de carreteras es proverbial: Si mi esposa interpreta en el mapa que hay que girar a la derecha, yo, que no me fío ni un pelo ni de mi propia sombra, leo los carteles indicadores, y siguiendo mi instinto... giro a la izquierda. Lo curioso del caso es que siempre termino llegando bien y en menos tiempo a los sitios. Claro que en este aparente contrasentido juegan baza también otros factores: En primer lugar mi experiencia en carretera. Seis años como autónomo en un camión dan mucho juego y suponen muchas horas de volante como para no hacer caso a la memoria y al instinto. Y en segundo lugar, un sentido de la orientación que ya quisieran para sí algunos de estos aparatitos modernos.

Es cierto que desde que dejé el volante para dedicarme a otras labores profesionales, la configuración de muchas ciudades y lugares de nuestro país, han experimentado una transformación que las hace prácticamente irreconocibles. Pero, por suerte, los puntos de referencia siguen siendo los mismos que antaño y no se han movido de su sitio. Al menos aún nadie ha conseguido mover montañas o apartar del camino de una autovía una iglesia o un convento. Es más: estoy seguro que en España se conseguirá antes lo primero que lo segundo.

Las nuevas carreteras, a pesar de tener que esquivar las grandes propiedades de los amigos de quien esté en el poder en el momento de iniciar su construcción, siguen un patrón universal: llevar a una dirección cardinal que hace muy fácil llegar a tu destino; siempre que tengas claro dónde quieres ir, por supuesto. Y hacen tan aburrido el acto de manejar el coche, que cuando el copiloto no te da conversación, puedes admirar el paisaje y orientarte mejor que con cualquier aparato de localización. Todo ello, por supuesto, sin perder la concentración al volante y sin distracciones. Y si no vas como Fitipaldi por el asfalto.

Además de todo esto, siempre queda el viejo recurso de fomentar las relaciones humanas parando en cualquier bar a tomar un refresco... y preguntar a los lugareños que están al tanto de la más mínima incidencia, la última obra o la dirección prohibida provisional que colocaron anoche. Algo que ningún GPS te dirá por muy moderno y actualizado que sea.

En mi caso en cuestión, el aparatito se convierte, en suma, en un adorno inútil, cuando no en una carga, a la hora de hacer un viaje.

Pero la cosa no queda ahí; no. Os voy a poner un ejemplo claro. Viaje usted a Marbella. Según los mapas de carretera del MOPU –o como coño se llame hoy el ministerio con más cambios de nombre del mundo entero- y los GPS son 797 kilómetros y 8 h con 40 minutos de recorrido. Vale: de momento lo de los kilómetros no coincide ni por el forro. Por que con tanto cambio en las autovías, hay puntos kilométricos que suponen casi dos kilómetros y medio en el cuenta del vehículo. Sí, sí, como lo oyes chico... Entre Medina del Campo y Adanero se pueden contabilizar más de uno de este caso. Menos mal que el GPS tiene en cuenta la posición relativa del vehículo en referencia a un satélite, que si no, antes de llevar la tercera parte del trayecto estaríamos más perdidos que una cabra en un garaje. Imaginad que quedáis con un amigo en un punto kilométrico en concreto a una hora para continuar el viaje juntos: si no fuera por el teléfono móvil, lo más probable es que ambos ni siquiera llegaseis a veros, que dos kilómetros y medio es mucha distancia, sobre todo si hay alguna curva o cambio de rasante en la carretera...

Voy a abreviar, que si no el post se me hace eterno a mí y a quien lo lea. Tengo dos noticias; una buena y otra mala:

La buena es que si alguien quiere viajar a Africa, a Marruecos en concreto, sólo tendrá que esperar unos pocos años y un par de modificaciones más de la autovía entre Granada y Málaga.

La mala es que los malagueños se encontrarán en breve al otro lado del estrecho.

Y es que los 182 km que separan estas dos ciudades se han convertido por arte de magia en 218. ¡Treinta kilómetros más!¡Y en tan sólo cinco años! Con esperar unos pocos más no hará falta coger un barco para pasar a Marruecos. Comprobadlo vosotros mismos con el cuentakilómetros del coche. Pero no hagáis caso al GPS o pasaréis vuestras vacaciones en el embalse del Agujero en vez de en el mar Mediterráneo. U os encontraréis en la estación de servicio de Jabalquinto cuando la memoria de vuestro GPS os indique que habéis llegado a Córdoba... palabra... (Conste que este error es imperdonable, ya que Jabalquinto está a sólo 20 km de Jaén) O sea que...

Hoy, cosas que la casualidad, cuando voy a postear lo que escribí anoche, me encuentro con que Sansón, uno de los dibujantes del Norte de Castilla, ha encontrado inspiración en el mismo tema que yo... o yo la he encontrado en el mismo lugar que él... jajajjajajaja. El caso es que esta es su viñeta:

sábado, 11 de agosto de 2007

¿peligro tóxico?... no será para tanto

Patry ha intentado poner este vídeo en su blog, pero no lo conseguía, así que me he ofrecido para comprobar a ver si era un problema del código de enlace. Por lo que se ve no hay problema... o al menos no tanto como tienen algunos padres para cambiar el pañal a sus hijos... Así no me extraña que tengamos mala fama los hombres... con lo que me divierto yo mordiendo el culo de mi hija y haciéndole pedorretas en la barriga...
Hoy sin ir más lejos, a base de correr detrás de ella para que no se eche encima de todos los perros que ve por la calle; a base de lanzarla al aire para evitar que se me escapara cuando estábamos sentados en una terraza y a base de cogerla de las manos junto a mi esposa y llevarla en volandas a la carrera por la calle colgando sólo de las manos ha conseguido que se me pasara el mal humor oyendo sus risas en apenas un par de horas. Para que luego digan...

viernes, 10 de agosto de 2007

Perdón

Lo siento mucho. Ruego que me perdonéis. No suelo enfadarme muy a menudo -apenas un par de veces al año- pero los cabreos me suelen durar bastante... Quizá por eso me suelo tomar las cosas con el mejor humor posible y siempre procuro estar de broma, incluso cuando los problemas me agobian. Así evito enfadarme.

No entiendo cómo, pero la noticia del post anterior me ha afectado más de lo que yo pensaba... y hoy sigo tan enfadado que no he podido dormir bien. Mañana será otro día.

jueves, 9 de agosto de 2007

Que no lo entiendo

Que, de verdad que no lo puedo entender...

Que no me cabe en la cabeza que alguien pueda hacer daño a una niña de 18 meses, por muy enfadado que se esté.

Que tengo una hija de casi ésa edad y tengo que contener mi instinto de correr hacia ella cada vez que se da un topetazo para no mimarla demasiado y no protegerla en exceso, convirtiéndola así en alguien demasiado dependiente.

Que es a eso a lo que te empuja el instinto, no a hacer daño a tu propia prole.

Que ni siquiera las ratas, más agresivas que el ser humano, son capaces de herir a sus crías. Ellas que entienden la agresividad como una forma de relación. Que sus encuentros y reconocimientos de jerarquía dan lugar a empujones como si se tratase de un concierto heavy; y que acaban haciendo que sus colas se enreden en nudos imposibles de desatar, muriendo de pura violencia contenida, de agobio y de frustración –lo que se ha dado en llamar “rey de ratas”- son capaces de dañar a sus retoños ni siquiera por omisión.

Que otros animales con fama de muy agresivos, como por ejemplo los diablos de Tasmania, son capaces de morir de rabia, golpeándose contra cualquier cosa antes de infligir perjuicio a sus cachorros.

Que me dan ganas de coger el mango de mi hacha y liarme a hostias con tanto hijo de puta que hay suelto por el mundo (con todo mi respeto a las prostitutas y a sus hijos, que no tienen la culpa de que en mi idioma no se conciba mayor insulto).

Que, por tanto, ¡¡¡¡ME CAGO EN LA PUTA MADRE QUE LE PARIÓ A ÉSE ENGENDRO, A SU FAMILIA Y A TODA SU RAZA!!!!

Que el suicidio no es suficiente castigo por el delito cometido.

Que tendría que haber sobrevivido para sufrir mucho y muchísimo tiempo, y aún así, no habría expiado su culpa.

Que espero que no tenga más hijos por ahí sueltos, porque los genes de ése individuo no deberían transmitirse, por el bien de la humanidad.

Que, por favor, si los tiene, alguien con autoridad condene a muerte a los engendros de ése cabrón, que su ADN debe perderse, no vaya a volver a pasar en el futuro.

Que sé que me estoy pasando, pero tengo un cabreo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Que nunca he entendido cómo alguien puede abusar de su fuerza física con una mujer o un niño.

Que siempre he pensado que quien golpea a una mujer debería cortarse la mano con que cometió tamaña villanía.

Que me los dejen a mí, por favor. Sólo pido una habitación a oscuras y la posibilidad de que midan sus fuerzas contra mi rabia, a ver si así demuestran los hombres que son...

Que no puedo escribir más porque tengo las gafas empañadas de lágrimas de rabia y de ganas de dar un mordisco en la yugular al mundo entero.

Aunque sé que eso no arreglará la injusticia cometida... pero al menos igualaré el tanteo: LO PROMETO.

P.D. Por favor, si hay alguien que tenga posibilidad de llevar a cabo mi petición, que los vaya ordenando por tamaños: los más grandes primero. Y un orinal para los que esperen...

miércoles, 8 de agosto de 2007

Don Erre que Erre

Nunca me cansaré de decir que todas las generalizaciones son falsas –incluida la que acabo de escribir-, pero todas ellas tienen un fondo de razón. Pero si la generalidad procede de un refrán, tengo que hacer la excepción que confirma la regla. La procedencia de estos dichos, que emanan de la experiencia y la sabiduría popular, no pueden dejarse sin escuchar, ya que suelen estar cargados de razón. En mi tierra hay uno que dice: “Quienes duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”. Es una verdad como un templo, porque me estoy dando cuenta que cosas y situaciones a las que nunca había dado la mínima importancia, se están volviendo esenciales para mí. Entre ellas está la intransigencia ante las pequeñas injusticias que veo diariamente.

Antes, para mí, en un país en que la picaresca es ley de vida, las pillerías en las que cazaba a algunas personas no hacían ni que me inmutase... en el único país del mundo en que las botellas de licor tienen tapón irrellenable, y el único en que se siguen rellenando dichas botellas a pesar de que somos el lugar de Europa en que más barato es el alcohol; los pequeños hurtos o timos a los que, en ocasiones, me veía envuelto, no mellaban para nada mi ánimo. Y el único esfuerzo que suponían era el de esbozar una sonrisa torcida cuando cazaba al infractor; o, como mucho, reírme en su cara del intento, haciéndole ver que me engañaba porque yo así lo quería. Esto está cambiando últimamente. Ya no me hace ni pizca de gracia que intenten tomarme el pelo. Un ejemplo:

Hace unos días, mientras visitaba a mi amigo José, me quedé sin tabaco a altas horas de la madrugada, así que muy de mañana, me acerqué a un estanco que está en el Eroski de Fuengirola –la población más cercana a mi alojamiento- para comprarlo.

- Buenos días, dame un paquete de Camel, por favor –dije a la muchacha rubia que acababa de abrir el estanco. Muy mona y muy puesta, por cierto.

- Buenos días –contestó, dándose la vuelta y tomando de la estantería el producto solicitado- Aquí tiene, son 2,70.

En aquél momento, no me di cuenta de la burrada. Quizá se debe a que con la edad estoy perdiendo reflejos, o que mi oído no es el que era antes, pero le di 3 € y esperé la vuelta.

La muchacha pasó la cajetilla por el lector de código de barras del ordenador y me dio la vuelta correspondiente a su anuncio. Si mis reflejos y mi oído no son buenos, lo que no ha perdido filo es mi vista, muy ligada a mi instinto depredador. En la pantalla del terminal ponía en letras de tamaño sesenta y cinco la cantidad de 2,20€.

- Oye... ¿Qué me cobras? –Solté mirando las monedas de mi mano-.

- ¿Por qué?¿Pasa algo?¿Está mal?

- Pues... creo que sí... –Dije tendiendo la vuelta hacia ella-.

- A ver... – Me sonríe ella, y continua-... No, está bien, me ha dado 3 € ¿no?

- Sí... – Empiezo a encenderme- Te he dado tres euros y me estás cobrando 2,70 como si fuera un extranjero... y el paquete vale 2,20, mocita...

Sorprendida por el tono, la chica se quedó un poco cortada, pero reacciona violentamente y con rapidez.

- No señor, son 2,70 € -Contesta ofendida, y haciendo una pausa, como para tragar saliva, continúa- La tienda es mía y el precio lo pongo yo. Si quieres el tabaco lo pagas, y si no, te vas a otro sitio.

- Sí que me voy a ir... sí... pero a la Guardia Civil, ahora mismo. En cuanto me pases una hoja de reclamaciones que rellenaré por el camino. A ver si es cierto que un estanco puede gravar el precio fuera de los márgenes establecidos por Ley.

Por supuesto, su seguridad se hizo añicos en cuanto vio que no iba a montar un escándalo, sino que realmente pretendía tomar las medidas que la había anunciado. Debe ser la cara de mala leche que tengo. O que cuando se me mira a los ojos no se adivina fácilmente mis intenciones. Tenía un amigo en la mili con el que comencé con mal pie. Nos peleábamos bastante a menudo al inicio de nuestra relación. Después, con el tiempo, cuando nos hicimos buenos amigos me confesó que le daba miedo la “pena” con que lo miraba antes de machacarle las costillas. A la muchacha del estanco le debió pasar lo mismo. El caso es que rectificó:

- ¡Uy! Perdona, me he equivocado... si lo que me has pedido es Camel... no sé dónde tengo la cabeza –Decía con la mejor de sus sonrisas, pero rabiando por dentro- Aquí tienes... y perdona otra vez por el despiste – Mientras me devolvía los cincuenta céntimos timados-.

- Sí, mujer, sí... –Dije maquiavélico- como que tienes mucho tabaco a 2,70. No si al final me tengo que callar y dejar que me tomes por tonto...

Y, por expresar mi enfado, y en parte para provocarla, encendí un cigarrillo y me marché moviendo la cabeza en una negación que quería decir “lo que tiene uno que aguantar” (Recuerdo a mis lectores que está prohibido fumar dentro de los estancos, y mucho más en los estancos que están dentro de un centro comercial) Pero ni la muchacha ni los seguratas se atrevieron a llamarme la atención, a pesar de que había uno tan cerca que seguro que había escuchado perfectamente la discusión. Sé fehacientemente que mientras me alejaba la chica me estaba poniendo los cuernos, o sacando la lengua, o algo semejante, pues sentía su mirada clavada en mi nuca como si fuera un dardo venenoso.

Pero no se trata de los cincuenta céntimos de euro de la diferencia. Ni de los cincuenta céntimos del desayuno de esta mañana, que también la he tenido en mi ciudad con una antipático camarero por culpa de un puto zumo de naranja. Se trata de las injusticias con que nos dejamos atropellar de vez en cuando por no discutir. Por miedo al escándalo pasamos por alto nuestra dignidad, que es la vulnerada en estos intentos de timarnos que en nuestro país crecen como setas en cuanto llega el verano, incluso con los aborígenes. Como si con el calor todos nos volviéramos turistas extranjeros y estuviera permitido sacar tajada de nuestra ignorancia del idioma o de las costumbres.

Yo no soy don Erre que Erre. No me importan los puñeteros cincuenta céntimos. Pero un día de estos van a colmar mi paciencia y voy a tener que partirle la cara a alguien... y entonces se culminará el proceso de identidad con mi esposa que predice el refrán... en cuanto explote y pierda la imperturbabilidad que me caracteriza... jajajajajajja...






lunes, 6 de agosto de 2007

Cantantes y poetas

Este fin de semana me he levantado con una canción dando vueltas por mi cabeza. Me ocurre muy a menudo, se me clava en la mente una melodía y no paro de marear la perdiz con la musiquita. La tarareo en la ducha, cuando conduzco, cuando parece que no pienso en nada, cuando cocino, la silbo cuando estoy distraído... no hay manera de sacarla de mis sesos. Vamos, que me pongo de un pesado que no hay quien me aguante.
No sé a que obedece esta obsesión. No es que me preocupe, pero cuando me llaman la atención, hay veces que tengo que pensar en cómo se coló ahí adentro... porque la verdad es que no suelo escuchar la radio, ni existe forma alguna de escucharla que no sea mis propios recuerdos. Mis sinapsis guardan un archivo bastante extenso de canciones que he escuchado a lo largo de mi vida, a veces, como en este caso, en una sola ocasión. Pero se queda ahí escondida, con su música y su letra para salir a flote cuando menos me lo espero.
La canción de este fin de semana en cuestión era esta:



No es que me traiga recuerdos especiales ni añoranzas pasadas. Entre otras cosas porque es muy reciente. Pero sí me hace pensar en los distintos tipos de cantantes que hay en el panorama musical. Los hay que te embriagan con su sentimiento y su voz, y los hay que graznan pero te emocionan con lo que transmiten en su letra. Existen aquellos que triunfan como un fuego de artificio y los que llevan años encima de un escenario hasta que son conocidos por el gran público. El refrán aquél de "Unos cardan la lana y otros se llevan la fama" es, en este caso un paradigma. Quiero que volváis a escuchar la canción. Fijaos en los aplausos espontáneos que le dedican a la Mari en cuanto la escuchan la primera estrofa. Lo cierto es que se le pone a uno la piel de gallina cuando escucha su voz.
Hay también cantantes-poetas como Sabina, Serrat, Alberto Cortéz, y otros muchos que perviven en mi memoria y renacen cada día que recuerdo alguna de sus canciones. Hace poco recibí una presentación preciosa, de esas que a veces te mandan entre tantas que hablan de dioses, luces, leyendas y cuentos chinos con moraleja que acaban rápidamente en la papelera. En ella, un poema de Alberto Cortéz, de esos que te hacen pensar y te enganchan sólo por su belleza:

Alberto Cortez El ...



ALBERTO CORTEZ lyrics


Hoy, después de pasar el fin de semana viendo disfrutar a mi hija corriendo en el campo y jugando con los perros, disfrutando como sólo los niños pueden hacerlo, he decidido que también quiero ver a mi mujer arrobada en otro lugar distinto a nuestra cama, así que he comprado dos entradas para ver a Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat el próximo día 3 de Septiembre en nuestra ciudad. Ya os contaré como es el concierto.

sábado, 4 de agosto de 2007

Dará que pensar





¿Que me han dado un premio?... ¡Y por hacer pensar, encima! Joer, no me lo puedo "decreer". Mira que el premio podía haber sido por ser guapo, listo, alto y con los ojos azules... pero por hacer pensar... jajajjajaja... que cachonda eres Rachel... Espero que tu chico no se ofenda, pero estoy empezando a quererte. Lástima que te vayas de vacaciones justo cuando yo vuelvo de hacer de misionero.
Vale, acepto el reto y procuraré hacer los honores correspondientes. El premio ése de hacer pensar se lo voy a dar...........

-A la
Interrogación: Porque piensa mucho más y mucho más rápido que yo, lo que me causa sincera admiración.

-A
Kt: Porque aunque no estamos de acuerdo en muchas cosas, me fascina su sencilla (aunque algo pesimista) forma de ver la vida.

-A mi amiga Paula, que recientemente ha abandonado la actividad en su blog para dedicarla a sus amores, pero que me alegraba cada fin de semana con sus conocimientos de lírica y sus trucos de magia.

-A
Almudena enamorada, porque sí... me gusta su blog.

-A mi hija
Sofía, por que me hace pensar en las cosas que quiero decirla antes de que se enfrente ella sola a la vida, y egoístamente, porque si es cierto que esto sirve para que la gente visite el blog, quiero que todos vean el orgullo de padre que me invade cuando miro a mi niña.

Hay otros muchos blog, como el de Belén, que no he nominado, pero que me encantan y me hacen pensar. No los cito porque ellos ya tienen la enseña de este premio y no es cuestión de repetirse. Pero que conste que los hay...

Hala, ya he cumplido... Ahora voy a agradecer a una visitante que he tenido recientemente el que me haya recordado que el pasado día 3 de Agosto fue el cumpleaños del mejor cantante que he conocido en mi vida: Nino Bravo. Felicidades maestro... que los mediocres se avergüencen de versionarte y que los que tantos discos venden alucinen con tu legado y tu voz.